viernes, 9 de junio de 2017

La parábola de la flecha envenenada,.La parábola Budista que nos pone frente a frente... con nuestro mayor Error.



La parábola Budista que nos pone frente a frente... con nuestro mayor Error.
por Jennifer Delgado
24 Mayo 2017

Buda, en la búsqueda de la iluminación, también intentaba descubrir cómo liberarnos de la ignorancia y el sufrimiento.

Al igual que otros grandes sabios del pasado, propuso una filosofía práctica que nos anima a centrarnos en las cosas más sencillas como una vía para alcanzar metas mayores.

El taoísmo lo resumió perfectamente en una frase:

Un camino de mil kilómetros empieza por un solo paso.

Sin embargo, en la vida cotidiana nos resulta difícil aplicar estas enseñanzas.


La parábola de la flecha envenenada

En el Majjhima Nikaya, una colección de textos atribuidos a Buda que forman parte del Canon Pali, podemos encontrar la "parábola de la flecha envenenada".

Gautama Buda le contó esta historia a un discípulo que se mostraba impaciente por escuchar del maestro las respuestas a las "14 preguntas sin respuesta" relacionadas con cuestiones metafísicas como la vida después de la muerte.

"Hubo una vez un hombre que fue herido por una flecha envenenada.


Sus familiares y amigos querían procurarle un médico, pero el enfermo se negaba, diciendo que antes quería saber el nombre del hombre que lo había herido, la casta a la que pertenecía y su lugar de origen.

Quería saber también si ese hombre era alto, fuerte, tenía la tez clara u oscura y también deseba conocer con qué tipo de arco le había disparado, y si la cuerda del arco estaba hecha de bambú, de cáñamo o de seda.

Decía que quería saber si la pluma de la flecha provenía de un halcón, de un buitre o de un pavo real...

Y preguntándose si el arco que había sido usado para dispararle era un arco común, uno curvo o uno de adelfa y todo tipo de información similar, el hombre murió sin saber las respuestas".

Al leer la parábola la primera idea que nos viene a la mente es que la actitud del hombre herido es absurda y necia. Sin embargo, Buda nos está diciendo que todos nos comportamos de la misma manera sin darnos cuenta.

De cierta forma, todos estamos heridos con esa flecha envenenada ya que, antes o después, moriremos.

Sin embargo, vivimos sin ser plenamente conscientes de nuestra mortalidad, por lo que a menudo le damos una importancia excesiva a cosas intrascendentes que nos impiden disfrutar del presente sumiéndonos en un estado de preocupación innecesario.

Grandes enseñanzas para toda la vida

    Céntrate en lo que realmente te ocurre


En muchas ocasiones, para resolver un problema es importante no perderse en divagaciones, necesitamos actuar. Lo más usual es que detrás de esas cavilaciones se esconda el miedo y la incertidumbre.

Cuando nos enfrentamos a un problema y nos vamos por las ramas, aunque sabemos cuál es la solución definitiva, es porque tememos a algo.

Sin embargo, considera que a largo plazo las soluciones tibias solo sirven para generar más problemas, además de crear un estado de insatisfacción interior.

En otros casos activamos mecanismos de defensa como la proyección o el desplazamiento mediante los cuales trasladamos el problema fuera de nosotros mismos, o intentamos esconderlo.

Generalmente esto se debe a que no deseamos aceptar que formamos parte del problema, por lo que para solucionarlo primero debemos trabajar sobre nosotros mismos.

En cualquier caso, la estrategia nunca es mirar hacia otro lado, es importante comprender qué nos ocurre realmente y aprender a priorizar aquí y ahora.

    Da un paso a la vez


La mente puede convertirse en nuestra mejor aliada o nuestra peor enemiga.

Podemos usarla en positivo para solucionar problemas o podemos usarla en negativo encontrando un problema para cada solución.

Para vivir con menos agobio y estrés la clave consiste en ir paso a paso.

Eso no significa que no podamos anticiparnos a los problemas, pero debemos asegurarnos de que no estamos alimentando un pensamiento catastrofista.

Céntrate en el presente, valora cuidadosamente la situación en la que estás y da un paso a la vez, ese paso no te llevará directamente a tu destino, pero al menos te sacará de donde estás.

Vive día a día, como si cada jornada fuera la primera y la última de tu vida.

    Deja que todo fluya y que nada influya


A veces nos quedamos cautivos de los problemas, aunque estos ya se hayan solucionado o formen parte del pasado, ya que siguen rondando nuestra mente, provocando desazón, ira, frustración y rencor.

Cuando nos aferramos a lo sucedido, cuando no dejamos ir esas emociones y sentimientos, nos convertimos en sus esclavos.

En este sentido, un estudio llevado a cabo en la Universidad de Harvard reveló que pasamos el 47% de las horas que permanecemos despiertos pensando en lo que nos ha ocurrido o lo que nos podría ocurrir.

Esa "mente errática" es la causa de que nos preocupemos excesivamente y de nuestra infelicidad. El mejor antídoto es centrarse en el presente y experimentar gratitud por lo que tenemos y lo que somos.

Así lograremos restarles impacto a las experiencias negativas y alcanzar el equilibrio.

    Elimina todo lo innecesario


Leonardo da Vinci dijo,

"La simplicidad es la máxima satisfacción", y no andaba desacertado.

A lo largo de nuestra vida cargamos con muchas cosas, que solo sirven para generar caos y abrumarnos. Cuando te das cuenta de que puedes vivir sin ellas y ser aún más feliz, logras valorar más lo que tienes y te liberas de un gran peso.

Eliminar todo lo innecesario también se refiere a los sentimientos, creencias, estereotipos o sueños que no te pertenecen y que solo son un obstáculo.

Cuando mires dentro de ti, te asombrará descubrir que muchas de las frases de tu diálogo interior realmente no son tuyas sino que te las han inculcado.

Haz una limpieza mental y deshazte de las emociones que te dañan, como el resentimiento por un viejo suceso, la angustia por algo que probablemente nunca ocurrirá y el miedo a perder lo que tienes.

Si vamos más ligeros de equipaje no solo podremos llegar más lejos sino que también disfrutaremos más del viaje.

Fuente:  Killingsworth, MA y Gilbert, DT (2010) - Una mente errante es una mente infeliz - Ciencia; 330 (6006): 932.
RinconPsicologia
http://www.bibliotecapleyades.net/esp_novedades.htm



jueves, 8 de junio de 2017

En la presencia de Dios que Yo Soy.


En la presencia de Dios que Yo Soy.



Honro y bendigo mi naturaleza divina.

Honro y bendigo mi vida aquí en la Tierra.

Honro y bendigo mis experiencias aquí en la Tierra.

Honro y bendigo a todas las almas que me han ayudado y
 me ayudan en mi aprendizaje aquí en la Tierra.



Honro y bendigo a la Madre Tierra por acogerme y
 permitirme venir y tener ésta experiencia aquí en su seno, en la Tierra.

Honro y bendigo al espíritu vivo de la Tierra, amada Maya Gaia.



Honro y bendigo a Maya Gaia por todas las hermosas cosas que me muestra y también por su belleza.



Honro y bendigo a todos mis guías, protectores, Ángeles y Arcángeles, unicornios, elementales y demás seres que aunque no vea se que me acompañan siempre.



Honro y bendigo la vida y doy infinitas gracias por todo ello y más.

Gracias, gracias, gracias.

Desde mí amada presencia Yo Soy.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS



RIGIDEZ PERSONAL.-Cuanto más rígidos nos pongamos en nuestra manera de pensar, más confuso se volverá nuestro cuerpo emocional..

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RIGIDEZ PERSONAL
Cuanto más rígidos nos pongamos en nuestra manera de pensar, más confuso se volverá nuestro cuerpo emocional.

Para remediar esto, muchas personas tratan de poner orden en el yo físico y el medio ambiente mediante ciertas formas de “disciplina”.

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No estamos hablando solo de un entrenamiento medido para alguna meta o posición tangible.

Esto es otra cosa.

Cuando se desatienden las emociones, ellas se intensifican o se profundizan, incluso se somatizan.

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Cuando una persona rígida HIERVE POR DENTRO, puede sentir una mayor necesidad de mantenerse “controlada,” mediante el trabajo compulsivo, el ejercicio, la dieta estricta, el ritual religioso o la denegación de comodidades.


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La rigidez en la vida es su propia forma de INFIERNO, especialmente cuando se la practica a instancias de “voces” internalizadas que quedaron de una infancia abusiva o un trauma en la vida.

Para algunos, estos “sargentos instructores internos” son la encarnación de “los demonios,” ya que parecen estar presidiendo su propio castigo personal, o ejecución.


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¡La única salida es encararlo!

Tenemos que enfrentar a nuestros “demonios,” a nuestro debido tiempo, en nuestro propio terreno.

Y si mientras tanto nos desbordamos, tendremos que volver a encuadrar ese momento y simplemente DEJAR QUE SEA EL MOMENTO ADECUADO.

¡O vamos “adentro” para trabajar nuestras sombras, o ellas saldrán “afuera” y nos liquidarán!


Esto no significa que perdamos toda forma y estructura, o que nos convirtamos en “bebés llorones” ante cada pequeña protuberancia o rutina en la vida.


Pero sí significa que debemos examinar detenidamente las creencias y “memes” que pasan volando por nuestra conciencia mientras vivimos cada día.
Un momento de “aplastamiento” por lo general viene pisándole los talones a “guardar silencio,” como si alguien adentro estuviese diciendo:

“Ahora guarda silencio, o realmente voy a darte algo por qué llorar”.

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Es una emanación energética natural de “tendrías que,” de “deberías” y de la presión auto-inducida de manipulación, nacida quizá en otra vida, o tal vez más temprano en esta secuencia de tiempo.

Que Dios-Diosa-Todo Lo Que Es nos bendiga mientras nos sacamos las “espinas” innecesarias de nuestras almas amorosas y aprendemos a respirar libremente otra vez.
Daniel Jacob – Facebook mayo 2017
Título en inglés: Personal Rigidity
Traducción: Susana Peralta
Sitio oficial de Daniel Jacob en español