martes, 24 de marzo de 2015

Cuadernos de Febrero 2015 Preguntas #8 Cristo, #9 Maria y #10 Hildegard.-El Amor no tiene que hacer de todo esto, el Amor, como siempre se lo dijimos, se basta a si-mismo.-Acoger la Gracia, es dotarse también de la posibilidad de acoger el sufrimiento, de acoger, más allá de todo sentido y más allá de todo significado, la realidad del Amor.


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PREGUNTA 8: Viví varias « intervenciones quirúrgicas » en la cima de la cabeza, en forma de cruz, detrás de la cabeza o sobre el lado izquierdo. ¿A qué corresponde esto?

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CRISTO
Bien-amada, el camino de la vida es un camino con más o menos espinas, con más o menos sufrimientos y más o menos felicidades y alegrías. Te invito, en lo que concierne tus operaciones, a sobrepasar la noción de explicación y la noción de sentido, es decir a sobrepasar la noción de causalidad y a poner el Amor, que borra y hace desaparecer todas las causalidades. En efecto, frente a lo que irrumpe en tu cuerpo, falible y efímero evidentemente es la traducción de una causalidad. La vida ella-misma, falsificada y enferma, es una causalidad alterada donde no existe ninguna posibilidad de salida. Así te invito a sobrepasar la noción de sentido y de explicaciones que sólo te reenviará permanentemente a la noción de dualidad.

Acoger la Gracia, es dotarse también de la posibilidad de acoger el sufrimiento, de acoger, más allá de todo sentido y más allá de todo significado, la realidad del Amor. No es más el tiempo hoy, en estos tiempos tan reducidos, de preguntarse el sentido de tal manifestación, de tal acontecimiento o de tal problema como de toda alegría.

Volver a poner todo en el Amor, es como decía volver a ser como un niño, es presentar la inocencia y el candor, no del que quiere olvidar, borrar, pero la inocencia del niño totalmente disponible a su presente, totalmente disponible al instante y totalmente disponible a la Verdad del Amor. La Verdad del Amor no tiene nada que hacer de las causas porque ella es la esencia de la manifestación y la esencia de tu Presencia.

Así pues, si lo aceptas, ves más allá del sentido, ves más allá de la causalidad, ves más allá de lo que concierne la persona y entra en la Eternidad afín, no de renegar lo que sea al nivel de la causalidad pero más bien de situarte, por ti mismo y en conciencia, más allá de toda dualidad.
« Amen-sen los unos, a los otros », como dije, ama-te cómo eres amado por la Fuente, ama-te cómo eres amado por el Padre y no tengas en cuenta los desórdenes, no te desvíes de ellos pero atraviésalos.

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Llama tu Espíritu a no hacerse más la PREGUNTA del sentido, la PREGUNTA de la explicación pero entra más bien, no en la indiferencia pero lo que cualificaría de divina indiferencia, no como una distancia que se toma pero más bien una indiferencia a lo que concierne a lo efímero.

Salir de la persona y salir de los límites es a este precio. Este cuerpo como todo cuerpo presente en la superficie de este mundo pasa por diferentes fases, que acabarán todas inevitablemente, por la desaparición de la persona y la desaparición de lo que sólo dura un tiempo.

Si quieres transcender y sobrepasar la causalidad temporal, espacial y kármica, adopta el punto de vista del niño. Que vive y cuyo mental no está buscando una causalidad o un sentido, ni incluso busca a sobrepasar lo que se presenta, pero más bien a transcender lo que se presenta, por estar tu-mismo en la plena Presencia y en la integridad de lo que sois. En cierto modo, tu Eternidad viene recubrir y disolver tu efímero.

Más allá del sentido de una cicatriz, más allá del sentido de una enfermedad, más allá del sentido de la alegría, se encuentra lo que es sin sentido y sin razón, porque está presente en el tiempo, en todo ser, en toda cosa y en toda situación. Estáis pues invitado, como cada uno de ustedes, en estos tiempos intensos tan reducidos a permanecer en la tranquilidad, en la Paz y a ver de manera más abierta, trascendiendo toda noción de límite, como toda noción de vida personal, afín de entrar plenamente y de corazón en la Eternidad de la Gracia y no quedaros en la manifestación de la Gracia que sólo surge cuando la conciencia se interesa o se somete.

Pero ser la Gracia la manifestación evidente, sin esfuerzo y permanente de lo que sois. Para esto, remite tu sufrimiento en las manos de La Fuente, en las manos del Padre, remite lo que eres de eterno a la Eternidad y deja lo que es efímero a lo efímero, deja a los muertos enterrar los muertos y sígueme. Esto significa también permanecer inmóvil en el seno de tu pecho y no estar más afectado, sin rodeos ni artificios, por una circunstancia cualquiera viniendo imprimirse en la conciencia efímera.


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Por supuesto cada confusión tiene un sentido y una simbología, cada confusión tiene una explicación, pero nunca pierdas de vista que la primera de las explicaciones es en definitiva sólo la resultante del encerramiento de lo que fue llamado en su momento, la Caída. Después de la caída, hay que remontar porque la Eternidad no conoce ni caída ni ascenso pero instalarte en la permanencia e inmanencia de lo que es la única cosa verdadera que es la verdad del Amor y la permanencia de la Gracia. No les son más pedido de vivir la experiencia de la Gracia pero de convertiros en el instrumento de la Gracia, y para eso, lo que pertenece a lo limitado no debe estar más ni sobre la delantera ni alrededor sino borrarse delante de la majestad de Quienes sois, en la majestad del Amor.


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En el silencio del instante, en el silencio de mis palabras como de vuestras palabras, antes de escuchar vuestra próxima interrogación, permítame bendecir la Eternidad de vuestro corazón.

… Silencio…

Continuemos.

* * *

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PREGUNTA 9: Durante las canalizaciones o las alineaciones me duermo regularmente. ¿Cómo saber si es una enfermedad o si hay que dejar hacer?

Soy María, Reina de los Cielos y de la Tierra. Queridos niños, que el Amor de Madre les colme de sus beneficios.


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Desaparecer, adormecerse, momento donde la conciencia, que sea limitada o ilimitada desaparece en lo que es llamado el adormecimiento, esto no es un adormecimiento, esto muestra simplemente tu capacidad a desaparecer, tu capacidad a borrarte para dejar lo que es, manifestarse. Entonces, incluso si tu conciencia no participa, es ella que acepta en esos momentos de borrarse, de desaparecer y de dejarte beber en la fuente de la Luz que sois.

No hay rotura de continuidad aunque esto lo aparente. Entonces en estos momentos en que no hay nada más, en este mantillo fértil va aparecer, no en estos momentos pero fuera de estos momentos justamente, la plena capacidad de manifestar la Gracia, por momentos o en permanencia


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La desaparición y la rapidez con la cual desapareces en los momentos en que la Luz aparece, es más bien la prenda de la desaparición de las estructuras efímeras que no tienen que preocuparse de lo que es la Eternidad. Yo diría incluso hoy como vuestra capacidad a desaparecer, incluso si esto puede pareceros a veces invasivo, es una de las pruebas más convincentes, de que sois capaz de desaparecer si la Luz, en el momento de su efusión final, les hace desaparecer. Esto no es ni la nada ni lo desconocido, es tu naturaleza y es ahí donde se encuentra a la vez la Morada de Paz Suprema, el Absoluto, el Cristo, y yo, y cada uno de nosotros.

Así pues, estos momentos que se presentan cuando estas atenta, logran hacer desaparecer tu atención y tu conciencia ella-misma. Esto no es ni una tara sino más bien el marcador, formal e indefectible, de tu capacidad a borrarte delante de la majestad del Amor y de la Luz, y la majestad de la Gracia.

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Todo lo que hay, y tomo para esto los ejemplos innumerables de algunas de mis hermanas Estrellas que os explicaron esto durante estos años, hablándoles de su experiencia en el curso de su camino de encarnación; vivís exactamente los mismos elementos. Cada uno, por supuesto, con una coloración diferente según la existencia o no de un alma, según la impresión que aún hay algo a actualizar, a recorrer o a llevar a su término.


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El Amor no tiene que hacer de todo esto, el Amor, como siempre se lo dijimos, se basta a si-mismo. La manifestación de la Gracia, y los diferentes signos que acompañan esta Gracia en su instalación permanente, les hace descubrir unos sectores enteros de los funcionamientos de la conciencia. Este sector más importante es vuestra propia capacidad de desaparición. Está ahí dónde podéis daros cuenta de vuestra real Humildad, de vuestra capacidad a dejar el Amor delante y a dejar la Gracia inundar lo que sois y este mundo.

Entonces el hecho de dormirse no es nada más la expresión de lo que fue llamado, hace un tiempo, Turiya, es decir el estado de no-sueño, de no-velada y de no-actividad.

Es el estado más próximo, incluso si no queda ninguna memoria, de lo que es llamado la Morada de Paz Suprema, ahí donde se encuentra el Cristo pero también todo los posibles.

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Entonces no veo en esto una enfermedad sino más bien una capacidad cada vez más evidente a desaparecer, el momento venido, cuando éste será presente, sin dificultad, en Respuesta a mi Llamada. Pertenece también a la conciencia ordinaria misma, y limitada, de hacerse la PREGUNTA de su utilidad y de su persistencia, incluso si bien evidentemente esta conciencia limitada es muy útil en el mundo en el cual estáis hoy, para llevar a cabo las innumerables servidumbres que fueron instaladas por una sociedad enfermiza.

A ti de ver ahí-también cuales son los frutos, cuales son los efectos posteriores en el desarrollo de tu vida y comprobarás sin dificultad alguna que tienes la posibilidad de desaparecer escuchándonos, pero también escuchándote tu-mismo, desde el momento en que escuchas lo que es eterno y no lo que sólo pasa. Esto no tiene nada que ver con pensamientos, esto no tiene nada que ver con el mental sino con tu disponibilidad de corazón. Si el corazón está disponible, si la Eternidad está delante de vuestra Presencia y de vuestra manifestación, entonces sí los momentos de discontinuidad aparente de la conciencia se harán cada vez más intensos, incluso a veces molestos, pero recuerden que esto es sólo la traducción de lo que le está anunciado desde hace tantos años y por múltiples voces.

Soy María, Reina de los Cielos y de la Tierra, comulguemos juntos en la Paz del Cristo.

… Comunión…

Podemos, si quieren y si nos conceden el tiempo de este mundo, continuar con vuestras preguntas.

* * *

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PREGUNTA 10: Hace algunos años viví por la noche manifestaciones que me dieron miedo. Esto volvió a ocurrir, acogí esta Presencia y hubo un intercambio de corazón a corazón. ¿Qué sucedió?

Soy Hildegarde de Bingen, que nuestro Silencio actual disperse sus gracias antes de que me exprese.

… Gracia …

Querida hermana, debiste escuchar hablar estos últimos tiempos, de nuestras bocas como por diferentes voces que en definitiva, en este mundo, todo, absolutamente todo se resume en estas palabras y esta expresión: “el miedo o el Amor.” Por supuesto, como sabéis, lo desconocido y lo nuevo da miedo, salvo para el que está establecido firmemente en el Amor, y que no puede ver ni ser afectado, y a veces sentirlo sin ser afectado por el miedo.

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El miedo, más allá de los acondicionamientos y de vuestra historia que os es propia a cada uno, sólo tiene un antídoto y este antídoto es el Amor. Ninguna Presencia, ninguna enfermedad ni algún hambre de este cuerpo como entonces de esta vida, puede afectar el que está establecido en el Amor.

Así pues y en definitiva, cualquiera que sea la Presencia, cualquiera que sea la intensidad y la belleza de la comunión que es vivida, lo verificas por ti-misma que cualquiera que sea el miedo la causa de este desconocido, si conseguiste poner el Amor por delante, porque comulgar, por supuesto, y unirse con… no puede haber Unión en el miedo. La Unión sólo puede realizarse en la Gracia del Amor por la desaparición, si prefieres, del eterno de dos personas o de un hermano con una situación dada. En esta comunicación transdimensional que viviste, pusiste en obra las dos caras que enuncié: el miedo o el Amor.


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Cuando el miedo se disuelve o esta disuelto incluso por el consentimiento a lo que se presenta, cualquiera que se presente de más doloroso, de más terrible o de alegre, esto no tiene ninguna incidencia sobre la realidad de lo que ocurre, y lo que ocurre es la desaparición del miedo. El miedo, cualquiera que sea, puede efectivamente ser combatido por muchos elementos en este mundo pero el miedo, en sentido simbólico como en sentido arquetípico, sólo es el reflejo, no de la falta de Amor sino de la no iluminación por el Amor.

Lo que esta iluminado ya no puede conocer el miedo frente a una situación dada cuando ella se produce, como frente a todas las situaciones, a medida que tu corazón crece y se expande hacia Cristo, de la misma manera que cuando este llama a tu puerta de este modo. Así como otros Ancianos y otras Estrellas se lo dijeron esta mañana, todas las ocasiones son tomadas, no por ustedes pero por la Inteligencia de la Luz, afín de mostraros a ustedes-mismo, y tienes a veces, desde el momento en que aceptas, vivir una comunión del hecho mismo que el miedo no existe más. El miedo está siempre sin ninguna excepción ligado al ego o al alma aun girada hacia la materia y todavía no liberada totalmente de la ilusión.


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Yo diría incluso que durante este período que fue llamado, el tiempo reducidos y ultra-reducidos, la mejor conducta, sea la que sea, agradable como desagradable, que de hecho representa sólo el miedo de lo que es inédito y desconocido, si en estas circunstancias el Amor esta puesto delante, como esta expresión es empleada, va a producirse una disolución del miedo como arquetipo.

La Transición, tal como esta presentida en este tiempo de la tierra y durante este año, es bien evidentemente la Transición final. ¿Cual es la mejor manera de pasarla? Les reenvío para esto lo que fue descrito por el bien-amado Juan, o si lo prefieren Sri Aurobindo, concerniendo al Choque de la humanidad que corresponde efectivamente a las diferentes etapas del choque que se producen cuando todo efímero llega a su fin. Os es dado, con anticipación y por facilitación, la capacidad de vividlo sin otra herramienta que la conciencia y el Amor, no como una proyección del Amor pero más bien como la benevolencia, el consentimiento, la humildad de lo que te fue propuesto durante estos momentos.

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Así pues no es tan importante de saber que entidad era, porque estas entidades, y lo sabes, sólo son tu misma frente a ti-misma, y en este cara a cara, según si se incluye el miedo, consciente o inconsciente, o el Amor, se traducirá por la conciencia por una experiencia coloreada y sin embargo, cualquiera que sea la coloración, es siempre la misma experiencia: el miedo o el Amor, ver o no ver, resistir o ser humilde. Recuerden-se lo que les dijeron ciertos seres, Ancianos o no, a veces con una voz que cualificaría de retumbante: olvídate.


Esto no quiere decir no hacer preguntas sino ver claramente, no la inutilidad de la pregunta, porque como lo viven hoy sería imposible de hacer, como decía el Comendador, girar las bicicletas, porque la bicicleta no tiene más ni los medios ni el carburante para girar, puede simplemente ser visto, y la dinámica que se pone en marcha en este momento no tiene nada que ver más con la hiperactividad del mental y se resume simplemente en esto: el miedo o el Amor.

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Pongan el Amor delante y cuando algo resiste, más allá de los consejos que os pueden ser dados de diferentes modos, por inspiración o por mi voz, o por otras voces, por las sincronicidades, o por unas evidencias, recuerden siempre esto: « ¿Acaso hay miedo o hay Amor? »

La diferencia va a hacerse cada vez más flagrante cuando manifestareis lo que sea. Retengan siempre, que esto sea resentimiento, cólera, que esto sea sentimiento de injusticia, que esto sea problemática real a ajustar según los términos de la encarnación, si olvidáis los resentimientos, si olvidáis las emociones, si olvidáis los pensamientos, si incluso olvidáis la causa y la razón, donde en tu caso: « ¿Cual es la entidad que está allí? » si transciendes todo esto y reemplazas esto por miedo o Amor, no para observar pero más bien para afirmar y consolidar tu posicionamiento, entonces entenderás muy rápidamente que en estos momentos, cuando la comunión existe, la Gracia está presente porque el miedo se disolvió delante del Amor.


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Lo mismo ocurre con todas los manifestaciones de este mundo e incluso las manifestaciones sociales ligadas a las leyes, a los convenios morales, a las reglas educadoras. El Amor no tiene nada que hacer de todo esto. Este amor que desearía preocuparse de esto sería sólo un amor de conveniencia aplicado al efímero. Comprendieron bien, y vivido, para la mayoría de entre ustedes, que el amor de circunstancia, cualquiera que sea, siempre es subtendido por el miedo. Sólo el Amor libre que no depende de ninguna circunstancia, de ningún evento y de ninguna persona, como de ninguna entidad exterior a ustedes, es realmente y totalmente libre. Esto pasa por la fe inquebrantable no en un Salvador pero en una verdad que es la del Amor, y haciendo posible todo el resto. El miedo no permite nada, lo sabéis, el Amor permite todo.

Así que, más que nunca en estos tiempos reducidos, vendrá situarse frente a vuestros ojos, frente al desarrollo de vuestro camino, frente a vuestros humores interiores como a través de vuestras comuniones entre ustedes, o entre ustedes y nosotros, siempre en definitiva la misma pregunta: el miedo o el Amor. La Respuesta no es intelectual ni incluso presupuesta, ella se traducirá en los hechos y en la carne como en la conciencia por una modificación radical del modo donde pudieron ser, hasta ahora, previstos los problemas como todos los problemas de todos los seres humanos.



Recuerden también, como les decía el llamado Bidi, que todo esto no existe; van a hacer falta, en un momento dado o en otro, encontraros confrontados a este principio de realidad, a asumirlo, o no, y en este momento sólo existirán en ustedes dos cosas: el miedo (o la resistencia) o el Amor (o si preferís el Abandono total e incondicional a la Gracia). Lo que quiere decir que cada vez más, en estos tiempos, cada elemento, cada palabra, cada mirada, cada acontecimiento que vienen a título individual o colectivo sólo podrán enviarles al Amor o al miedo.

Observan y entiendan, a través de la actualidad de los Elementos como de los hombres, como del cosmos, todo lo que se desarrolla en este mismo momento. Y de lo que les son dado a ver, a experimentar y a vivir, en definitiva sólo tendrán esta alternativa de ver el Amor o el miedo, para vividlo en totalidad. No pueden luchar contra vuestros miedos, sobre todo en lo que concierne a los acontecimientos incontrolables, colectivos y cósmicos como los que están en curso en este mismo momento.

Entonces a ustedes de vivir, y de experimentar estas idas y venidas, si esto se produce en ustedes, entre la Gracia y el miedo, sabiendo que la Gracia no es solamente una experiencia posible sino más bien un estado que será cada vez menos afectado por los miedos, desde el momento en que lo aceptáis y lo reconocéis. Recuerden que Cristo está aquí, recuerden que nosotros todos estamos aquí, en ustedes, porque sois nosotros como somos ustedes, realmente, concretamente, desde el momento en que los velos de la ignorancia y del miedo son disueltos. Entonces llamen, no reaccionando pero llamen a la Gracia, no como una petición, no como un debido pero como la realidad última del Amor.

Aprovecho, antes de retirarme, para decirles que en el seno de este espacio tendremos un momento privilegiado al nivel de los medios que puedo comunicarles de manera personal, no tanto para actuar sobre el miedo pero más, en este momento presente para cada uno de ustedes, el elemento, cualquiera que sea su origen, terrestre, alimentario u otro, que esta en condiciones de darles a observar este mecanismo en estos engranajes últimos y evidentes.

Soy Hildegarde de Bingen y escucho si todavía hay a escuchar y me retiro después.